terça-feira, 25 de maio de 2010

El Estado Judio. De Theodor Herzl

No 150 cabodano do seu nacemento. Na seguinte ligazón podes descargar de balde en pdf El Estado Judio de Theodor Herzl
http://www.hagshama.org.il/amlat/biblioteca/archivos/26.pdf

Una vez. De Morris Gleitzman (descarga directa)


Morris Gleitzman (Inglaterra, 1953), marchou a Australia en 1969, onde exerceu diversos traballos. Estudou xornalismo e durante dez anos foi un afamado guionista de comedias para a televisión. Ademais de artigos para diversos xornais, escribiu numerosos libros, en especial infantís e xuvenís. O seu maior atractivo é que narra as relacións entre nenos e adultos desde o punto de vista do neno, e con gran sentido do humor.

Una vez

Felix ten dez anos, é xudeu, e vive nun orfanato esperando o día no que os seus pais volvan buscalo. É o único neno que non é orfo, ou iso é o que terá que descubrir, porque os nazis irrompen en Polonia, e perseguen e matan os xudeus. Inconsciente do risco, Felix escápase para buscar aos seus pais. Quizá consiga sobrevivir e atoparlles, quizá lle ocorra algo bo na súa vida, polo menos unha vez. Un relato conmovedor narrado pola voz dun neno. A inocencia de Felix sométese a un duro proceso de coñecemento do mundo, un mundo en guerra que é parte da historia recente de Europa. Dirixido a un amplísimo público. De todas as idades e experiencias lectoras. Podes descargar o libro aquí: 4shared Megaupload
Informa Cesar Pazos

sábado, 22 de maio de 2010

Sonderkommando. En el infierno de las cámaras de gas. De Shlomo Venezia


Título: Sonderkommando. En el infierno de las cámaras de gas

Autor: Shlomo Venezia

Edita: RBA editores 2010

Idioma: español

De seguido podes ler unha ampla entrevista realizada por Miguel Mora co seu autor publicada no xornal El País do 23.05.2010
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ENTREVISTA: Shlomo Venezia
"No teníamos elección. Mataban a los que trabajaban y a los que no"
Miembro de las brigadas que sacaban cadáveres de las cámaras de Auschwitz y los quemaban
Una entrevista de Miguel Mora
Ha cumplido 87 años y los ojos se le siguen llenando de lágrimas cuando cuenta lo que vivió en Auschwitz-Birkenau. Shlomo Venezia, judío sefardita, nacido en Salónica en 1923, pero de nacionalidad italiana, fue durante ocho meses y medio, desde abril de 1943 hasta diciembre de 1944, miembro de los Sonderkommandos, los comandos especiales formados por prisioneros judíos que se encargaban de aplicar la solución final moviendo los engranajes de la máquina del exterminio nazi. "El mecanismo funcionaba como una cadena de montaje", recuerda. "Unos acompañaban a los prisioneros que llegaban desde los trenes hasta las cámaras de gas; los ayudaban a desvestirse y a entrar en aquel sótano; cuando morían, 10 o 12 minutos después, sacaban los cadáveres, y otros les cortábamos el pelo, les quitábamos los dientes de oro y luego los metíamos en los hornos crematorios".
La infernal rutina ideada por los jerarcas nazis para convertir en ejecutores a los propios judíos ha perseguido a Venezia durante toda su vida. "Nunca se sale del campo, todo te recuerda a aquello", explica en un perfecto castellano que en realidad es ladino, el dialecto de los judíos de origen español. "Da igual cualquier cosa que hagas, lo que sea que veas o pienses, todo devuelve tu espíritu al mismo lugar".
Shlomo Venezia fue uno de los 70 supervivientes de los comandos especiales. "Durante mi estancia mataron a 741 de los nuestros". Antes de que llegaran los rusos a Auschwitz, Venezia logró escapar y llegar hasta Mauthausen. Desde allí viajó a Italia. Pasó siete años en el hospital, enfermo de los pulmones, y permaneció 47 años en silencio, sin poder asumir su experiencia. Un día de 1992, Venezia se dio cuenta, viendo en Roma una exposición de Anna Frank, de que volvía un clima antisemita. Animado por su alegre y valerosa mujer, Marika, una judía húngara 15 años más joven que él, con la que tuvo tres hijos y que desde hace 21 años se ocupa de la modesta tienda de ropa y bolsos de la familia situada a 50 metros de la Fontana de Trevi, el superviviente empezó a narrar su historia.
Desde entonces no ha dejado de hacerlo; en cientos de escuelas italianas y en los Viajes de la memoria a Auschwitz que organiza el Ayuntamiento de Roma -gracias a una iniciativa de Walter Veltroni- desde hace un par de décadas. "Shlomo ha ido ya 54 veces a Auschwitz", cuenta su esposa mientras esperamos en la tienda a que llegue su marido. "La primera vez que le invitaron dijo que no, pero al final se decidió a ir con un amigo para darse fuerza mutuamente. Pasó casi 50 años en silencio... No fue fácil. Cuando bañaba a los niños y le preguntaban qué era ese número tatuado en el brazo, les decía: 'Es el teléfono de una novia que tuve".
En 2006, Venezia se decidió a poner por escrito su testimonio, tan singular como crucial para desmentir a los negacionistas. Concedió una larga entrevista a la periodista francesa Bèatrice Pasquier, publicada como libro en enero de 2007 por la editorial Albin Michel con un prólogo de Simone Veil, ex ministra francesa y ex presidenta del Parlamento Europeo. Tras ser traducido a 19 lenguas, el alegato de este hombre honesto y limpio, injustamente acusado por otros supervivientes de haber colaborado con los nazis, llega ahora a España con el título de Sonderkommando. En el infierno de las cámaras de gas (RBA Editores).
Conociendo a Venezia, cobra más sentido lo que escribió en el prólogo Simone Veil, superviviviente de Auschwitz: "La fuerza de este testimonio se debe a la irreprochable honestidad de su autor, que sólo cuenta lo que él mismo ha visto, sin omitir nada".
Pregunta. ¿Cómo mantuvo su familia el ladino, viviendo en Grecia y siendo italianos?
Respuesta. No he reconstruido mi árbol genealógico, pero sé que fuimos expulsados de España por los Reyes Católicos y que acabamos en Italia. Otros fueron a Marruecos. Los judíos de entonces no tenían apellidos. Se llamaban Isaac, hijo de Salomón, por ejemplo. Muchos tomaron el nombre de las ciudades donde se instalaron. Por eso nosotros nos llamamos Venezia. En casa hablamos siempre ladino, aunque desde Italia se fueron a Salónica, no sé cuándo. Yo lo hablé hasta que hace siete años murió mi hermana. Una vez fui a España [adonde volverá el próximo día 26, con motivo de la publicación de su libro [y para un homenaje organizado por Casa Sefarad-Israel] a hablar de mi historia y un hombre me dijo: "Ha usado usted palabras que no se oían aquí desde hace 500 años". Por ejemplo, 'condurias', que quiere decir zapatos.
P. ¿Cómo era su vida en Grecia hasta que fue deportado?
R. Éramos muy pobres. Los judíos vivíamos en chabolas de hojalata en diversos barrios de Salónica. Mi hermano mayor estaba en Italia estudiando con una beca del consulado. Mis tres hermanas y yo estudiábamos en el Colegio Italiano. Mi padre murió de repente cuando yo tenía 11 años. Entonces tuve que dejar de estudiar para ayudar a mi madre. En 1938, mi hermano volvió a casa debido a las leyes raciales de Mussolini. Los alemanes habían ocupado Grecia y yo me dedicaba al estraperlo de tabaco. Se lo cambiaba a los soldados por medicinas para la malaria. La mitad las vendía para comer y la otra mitad para comprar más tabaco. Ahí aprendí un poco de alemán.
P. Le detuvieron en abril de 1944. ¿Qué pasó?
R. Estábamos en Atenas, bajo la ocupación italiana. A primeros de marzo promulgaron una ley que obligaba a los hombres judíos a pasar cada viernes por la comunidad para firmar en un registro. Un viernes nos encerraron allí y ya no pudimos salir más. Luego nos llevaron a la cárcel de Haidiri y en el patio encontramos a la familia. Nos dijeron que nos iban a mandar a Alemania y que nos darían una casa. Que los hombres tendríamos trabajo y las mujeres cuidarían de los niños. Una mañana nos llevaron al tren. No sabíamos nada de Alemania. No teníamos radio ni nada. Era el 1 de abril.
P. ¿Cómo fue el viaje?
R. Duró 11 días, no se acababa nunca. La Cruz Roja de Atenas nos dio unos paquetes con comida antes de salir y gracias a eso logramos llegar vivos. En mi vagón íbamos 65 personas. En total seríamos 1.500. Cuando llegamos a la Rampa de los Judíos, un lugar desde el que no se veía ni Auschwitz ni Birkenau, que era donde estaban los cuatro hornos, hicieron la selección. Eligieron a 320 hombres para trabajar y a 113 niñas para coser ropa. A los demás no los volvimos a ver.
P. Su madre y sus tres hermanas murieron ese mismo día.
R. Según supe días después, mi madre y mis hermanas menores, Marika, de 14 años, y Marta, de 11, fueron asesinadas con el gas Zyklon B a las dos horas de llegar. Al día siguiente le pregunté a un preso polaco y me dijo que no pensara en eso, que descansara y que ya me lo dirían. Le insistí, me cogió del brazo, me sacó fuera a ver la chimenea humeante y me dijo: "Todos los que vinieron contigo se están liberando". No supe qué pensar. Días después vi que tenía razón. Mi hermana mayor, Rachel, fue seleccionada para trabajar y se salvó. Ella nunca quiso hablar ni oír hablar del campo. Cuando todo acabó, tardé 12 años en encontrarla. Se fue a Grecia y luego a Israel porque estaba allí su novio, un francés al que conoció en Auschwitz. Murió hace siete años.
P. ¿Y su hermano?
R. Cuando los rusos liberaron el campo no nos vimos. Supe que estaba vivo y que había ido a Roma. Tardé siete años en verle. Tampoco quiso contar nunca nada. Casi nadie quiso contar nada nunca. Tampoco mis primos. Sólo yo pude.
P. ¿Empezaron enseguida a trabajar?
R. Al día siguiente. Primero nos cortaron el pelo y nos afeitaron el cuerpo entero, para purificarnos, supongo. Cada vez que llegaba un tren era el mismo rito. Muchos días llegaban cuatro o cinco trenes. Había dos médicos que te examinaban: te miraban por detrás, y si veían que tenías las carnes del culo flojas, te ponían aparte para darte un tiro en la nuca. A los demás nos duchaban y nos pasaban a una mesa larga donde nos tatuaban el número en el brazo. El mío es el 182.727. Después te daban la ropa de un muerto, por aquella época ya no quedaban uniformes. Ahí le pregunté a uno de Salónica por mi hermano y me dijo que se había salvado con dos primos.
P. ¿Luego qué pasó?
R. Nos metieron en el barracón de la cuarentena. Si estabas enfermo, te descartaban. Tenían menester de personas para trabajar. Un día vinieron a buscar a 80 personas y yo dije que sabía hacer de barbero. No era verdad, pero todos dijimos lo mismo. Pasamos tres semanas en el campo de trabajo, barracones 9 y 11, rodeados por una alambrada de espino. Un polaco me explicó lo que pasaba. "Somos el comando especial y hacemos esto y esto". Mi obsesión era comer. Me dijo que los que trabajaban en el comando comían un poco más que los demás. Y que cada tres meses hacían la selección para que no hubiera testigos.
P. Y empezó a trabajar de barbero.
R. Me dieron unas tijeras muy grandes, como de poda. Cortaba el pelo de las mujeres muertas. Usaban los cabellos para hacer ropa, y también para fabricar moquetas para los submarinos. Un amigo dijo que era dentista y le dieron unas pinzas y un espejito para quitar el oro de la boca de los muertos. Trabajábamos 12 horas al día. Una semana de noche y otra de día. Era uno de los mejores horarios.
P. ¿Los que llegaban sabían que iban a morir?
R. Nadie lo sabía. Te decían que ibas a la ducha y luego a la casa. Te asignaban una percha para la ropa con un número, y te decían que lo recordaras para que no te lo robaran. La capacidad de la cámara de gas era de 1.450 personas, pero muchas veces metían a 1.700. Los comandos les ayudaban a desvestirse y les acompañaban hasta la única puerta. El gas lo metían los alemanes desde fuera por unas trampillas del sótano; venían en un coche con el emblema de la Cruz Roja para engañarles, sacaban una caja de metal, la abrían y metían en los agujeros las piedrecitas impregnadas de ácido cianhídrico. Con el calor de la gente, las piedras soltaban vapor, y por eso los más fuertes trataban de trepar a lo más alto para salvarse. Morían como moscas. Desde fuera, un alemán miraba por la mirilla y encendía la luz para ver si todavía estaban vivos.
P. ¿Y luego llegaba el turno de los barberos?
R. Primero tenían que sacar los cuerpos desde la cámara hasta el atrio, donde estábamos los barberos y los dentistas. Era difícil sacarlos, porque los cuerpos estaban atenazados unos con otros. Cuando nosotros terminábamos el trabajo, se subían los cuerpos en el ascensor hasta los hornos. Cada horno tenía tres bocas, y se metían los cuerpos de dos en dos en cada boca. Esos turnos duraban también 24 horas.
P. Coincidió usted en el campo de exterminio con Primo Levi [escritor judío italiano autor, entre otros libros, de Si esto es un hombre, un relato sobrecogedor sobre su estancia en Auschwitz] . ¿Qué le parece lo que escribió sobre los comandos especiales?
R. Primo Levi hizo cosas que no debió hacer. Escribió mal de los que trabajábamos allí. Dijo que éramos los cuervos negros. ¡Ojalá hubiera sido yo un cuervo negro para poder salir volando de allí! Mejor eso que dejar de ser persona y convertirte en un número. No teníamos elección. Trabajando no pasabas frío, dormíamos junto a los hornos, y comías un poco más. Mientras yo estuve allí, entre septiembre y noviembre de 1944, mataron a 741 sonderkommandos. Y antes de que yo llegara, a algunos cientos más. De más de 1.000, solo nos salvamos 70 u 80. Y con mucha suerte.
P. ¿Y cómo es posible soportar eso casi nueve meses, formar parte del engranaje?
R. La primera semana no entendías cómo no te volvías loco. Tenías un pedazo de pan en la mano y pensabas: "Con esta mano he tocado a los muertos". Luego, el cerebro cambia, te conviertes en un autómata, no piensas, sólo esperas no toparte con gente que conoces, cuando veías un conocido era terrible. Yo me encontré con mi primo León cuando ya llegaban los rusos, el último día. Me llamó y casi no le reconocía. Hablé con un alemán, le pedí que lo salvara, me dijo: "Aquí no se salva nadie". "León, no hay nada que hacer", le dije, y le pregunté si tenía hambre. Subí a buscarle una lata de sardinas y se la comió en un segundo. Me preguntó cómo iba a morir, si duraba mucho, le acompañé a la cámara de gas y luego le saqué...
P. ¿Usted se ha sentido o se siente culpable de haber sobrevivido?
R. No me siento culpable de nada... Tuve suerte. A los que no querían trabajar los mataban, a los que trabajaban, también. Para ellos, matar a 100 o 1.000 era la misma cosa. A veces llegaban tantos que los mataban a todos sin seleccionar a nadie. Otras veces había tantos trenes, que los dejaban allí y se morían dentro antes de salir.
P. ¿Cómo fue el final?
R. Dieron orden de limpiarlo todo para no dejar pruebas. Empezaron a destruir los hornos, cada día usaban a 1.000 niños para quitar las tejas. Cuando dieron la orden de evacuar, fuimos andando tres kilómetros desde Birkenau hasta Auschwitz, allí la gente estaba loca de contenta. Los de los comandos íbamos juntos, nos metieron en un barracón, y a medianoche entró un alemán preguntando quién había trabajado en los comandos, pero nadie dijo nada. A las cinco empezó la marcha de la muerte. Al que se caía, lo mataban. Solo quedaron atrás los enfermos, no los podían enterrar. Anduvimos dos días a pie, durmiendo al raso, hasta Mauthausen... Luego vine a Italia, conocí a Marika, tuve tres hijos estupendos...
P. Y finalmente se animó a contarlo.
R. Nunca encontré a nadie que me contara nada. Ni mi hermana, ni mi hermano, ni mis primos quisieron hablar... En Israel conocí al jefe del comando que nos salvó la vida, pero ya estaba muy mayor.... Sólo quedaba yo...

Informa Maribel Ferreiro

quarta-feira, 19 de maio de 2010

Escribir el horror. Literatura y campos de concentración. Por Javier Sánchez Zapatero



Escribir el horror. Literatura y campos de concentración
Autor
Sánchez Zapatero, Javier
Colección Ensayo (
ver catálogo)
Data publicación 2010-04-23
Nº páxinas 208
Idioma: español
ISBN 978-84-92616-64-0
Prezo: 18€

Sinopse da obra (Ver PDF)
A experiencia concentracionaria, unha das máis terribles expresións de violencia e barbarie do século XX, conéctase cun tipo concreto de escritura desenvolvida fundamentalmente a partir da década de 1930 e caracterizada por transmitir o testemuño dos sobreviventes dos centros de internamento. É esta unha literatura que nace dunha experiencia concreta, pero que se vincula cun marco intercultural determinado pola universalidade do fenómeno dos campos de concentración e que, máis aló de mostrar e denunciar a inhumanidad e o horror, tenta converterse en memoria activa e exemplar. Non todos os campos de concentración son iguais, e, de feito, resulta difícil asimilar o inferno dos centros nazis de exterminio con outras realidades concentracionarias sen caer na banalización ou a simplificación, pero si se poden detectar nos testemuños de quen os sufriron análogos temas e recursos expresivos. Analizando de forma comparatista a obra de diversos sobreviventes -Primo Levi, Jorge Semprún, Robert Antelme, Alexandr Solzhenitsyn, Max Aub, Imre Kertész, Margarete Buber-Neumann, etc.-, coma se dunha estrutura de "vidas cruzadas" se tratase, Escribir o horror. Literatura e campos de concentración tenta analizar as principais características deste tipo de escritura.
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Informa Maribel Ferreiro

quinta-feira, 18 de março de 2010

O Santuario do Libro en Jerusalem

O Museo de Israel é a maior institución cultural do Estado de Israel e está considerado como un dos museos de arte e arqueoloxía líderes do mundo, inclúe a máis extensa posesión no mundo de obxectos arqueolóxicos Bíblicos e de Terra Santa. Entre as pertenzas máis importantes das coleccións do Museo están os Rolos do Mar Morto, os manuscritos Bíblicos máis antigos do mundo. Aloxados no Santuario do Libro, os rolos datan desde o século 2do. AEC até o século 1ro. EC e inclúen libros da Biblia Hebrea así como tamén textos adicionais non canónicos.

sexta-feira, 12 de março de 2010

Diario de Anna Frank (AUDIOLIBRO)


Audiolibro: El diario de Ana Frank

Voz humana en español.
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Co título de El diario de Ana Frank, coñécese a edición dos diarios persoais escritos pola rapaza xudía Anna Frank (Annelies Marie [Anne] Frank) entre o 12 de xuño de 1942 e o 1 de agosto de 1944, un total de tres cadernos conservados na actualidade, onde relata a súa historia como adolescente e o tiempo (dous anos) durante os que tivo que agocharse dos nazis en Ámsterdam, durante a Segunda Guerra Mundial.

El Diario de Ana Frank - Parte 1
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El Diario de Ana Frank - Parte 2
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El Diario de Ana Frank - Parte 3
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Cosas que puedes hacer desde aquí

sábado, 27 de fevereiro de 2010

quarta-feira, 3 de fevereiro de 2010

Pensad que esto ha sucedido. Grupo Eleuterio Quintanilla


Por Diana Priegue Caamaño*
Revista Galega de educación - Núm. 44 • xuño 2009
http://www.equintanilla.com/documentos/revistagalega.zip
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O Grupo Eleuterio Quintanilla está composto por docentes dos diversos niveis da ensinanza pública e leva máis dunha década traballando, entre outros aspectos, na análise e elaboración de materiais curriculares a prol da aceptación da diversidade e o rexeitamento de calquera discriminación por razón de nacemento, raza, sexo, relixión ou outra condición ou circunstancia persoal ou social. Nesta mesma liña se sitúa a nova publicación do Grupo, a través da cal os seus autores pretenden, na medida do posible, contribuír ao estudo do Holocausto dende a escola. Neste sentido, debemos ter en conta que a contribución da pedagoxía ao estudo das causas e consecuencias do nazismo foi máis ben escasa e, unicamente, dende a Educación para a Paz se teñen realizado algúns traballos con tal finalidade. “A necesidade e importancia da temática abordada neste libro”, con estas palabras comeza o recentemente falecido Suso Jares o prólogo deste libro facendo referencia á escasa relevancia que ata o momento se lle ten outorgado a esta temática. Un libro que, como os propios autores sinalan, ten sentido pola escasa cultura que existe no noso país sobre un dos acontecementos centrais da Europa do século XX e vixente aínda nos nosos días.
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Lembremos, por exemplo, as continuas invitacións dos medios audiovisuais a revivir aquela tremenda realidade. O Holocausto, retomando novamente palabras dos autores, constitúe unha gran oportunidade para que dende as escolas os docentes poidan traballar na construción da cidadanía, unha cuestión que coa aprobación da LOE (máis aló dos debates políticos que neste sentido se teñan xerado) se ten convertido nunha das prioridades do sistema educativo do noso país. Atendendo á organización da obra, o primeiro aspecto que debemos subliñar é que se compón de tres capítulos claramente estruturados, o cal facilita enormemente a súa lectura e manexo. No primeiro deles, recóllense os aspectos clave dunha investigación que conta con dúas partes diferenciadas pero ao mesmo tempo complementarias. Por un lado, realízase unha análise dos libros de texto máis habituais nas nosas escolas nos niveis de 4º de ESO e 1º de Bacharelato e naquelas materias que acostuman a recoller aspectos relacionados co Holocausto, quedando a mostra final en 42 manuais. A segunda parte da investigación ten como principal propósito analizar o nivel de coñecementos e actitudes dos estudantes dos niveis referidos, así como avaliar as fontes do dito coñecemento.
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O segundo capítulo ten a súa orixe nos resultados da investigación realizada. Tanto a análise dos manuais escolares como os coñecementos e opinións dos alumnos implicados no estudo levado a cabo, nos invitan a reflexionar sobre a perspectiva que ata o momento dirixiu o tratamento deste acontecemento nas escolas. Os autores presentan unha interesante proposta didáctica con numerosas orientacións metodolóxicas para o estudo do Holocausto dende a escola. O capítulo terceiro, é dicir, o que pecha o libro, enriquece en alto grao a proposta didáctica dos autores. Nel recóllese unha magnífica selección de recursos, agrupados en función do seu formato (libros, vídeos,...) ou temática (arte, música...), que será de gran utilidade para o profesorado. Se ben son moitos os aspectos a destacar desta publicación, non queremos deixar de reiterar a súa relevancia nun momento histórico no que é clara a necesidade de inverter maiores esforzos na formación de futuros cidadáns, sobre todo no que ten que ver cos valores e principios propios dunha sociedade democrática. Trátase, en definitiva, de incrementar o capital cívico do alumnado. No entanto, atopámonos con que boa parte do profesorado, elemento clave no proceso, encontra numerosas dificultades para afrontar os novos desafíos que a sociedade actual lle ten encomendado. Tal e como se ten posto de manifesto en diversas investigacións realizadas sobre esta cuestión, a falta de formación e recursos son dous dos principias obstáculos que impiden, ou polo menos limitan, o seu quefacer profesional. Por todo o dito, consideramos que os docentes atoparán nesta publicación resposta a moitos dos atrancos que poidan xurdir no camiño, ao tempo que, desexamos, sirva de referente para a elaboración de manuais de similares características.
* Diana Priegue Caamaño é profesora na Universidade da Coruña

domingo, 24 de janeiro de 2010

Aquellos hombres grises. De Cristopher R. Browning


Aquellos hombre grises
Cristopher R. Browning
Editorial: EDHASA
432 páxinas
Isbn: 84-350-2636-1
O Batallón 101 e a Solución Final en Polonia

«A mellor e máis impresionante contribución á historia do Holocausto» Newsweek

Nos últimos anos, a bibliografía acerca da Segunda Guerra Mundial e o Holocausto non deixou de crecer, probablemente porque ao facer balance do século xx cobraron un relevo e unha importancia crucial. Con todo, si a presente obra de Browning sorprendeu a propios e estraños, e provocou unha intensa polémica, é polo peculiar enfoque con que aborda os asasinatos masivos de xudeus que arrasaron Polonia entre xullo de 1942 e novembro de 1943, cando 39.000 xudeus foron executados e outros 44.000 foron deportados a Treblinka. Naqueles homes grises, Browning enfróntase a unha pregunta tan estremecedora como interesante: Como foi posible que unha unidade formada por profesionais alemáns de clase media, o Batallón 101, se convertese nun grupo de asasinos desapiadados capaces de semellante atrocidade? Mediante a minuciosa reconstrución da historia deses homes grises e dos interrogatorios a que foron sometidos douscentos deles na década de 1960, Browning ofrécenos máis temas de reflexión sobre o ser humano que respostas categóricas.

Amos de la muerte. De Richard Rhodes



Amos de la muerte

Rhodes, Richard

Colección: Fóra de colección

Xénero: Historia

480 págs.

PVP: 19,00 euros

ISBN: 84-322-9621-X

www.seix-barral.es

Os Einsatzgruppen foron pelotóns de exterminio formados pola Policía de Seguridade e as SS, que asasinaron a miles de xudeus a comezos da Segunda Guerra Mundial. Segundo explica Rhodes: «A matanza sistemática e metodolóxica dos xudeus en áreas rurais do Leste apenas foi examinada pola literatura do Holocausto, probablemente porque o Telón de Aceiro bloqueou o acceso á documentación durante case cincuenta anos.» Con información do Tribunal de Nuremberg ignorada até agora, Rhodes trazou a descoñecida e tráxica historia da primeira fase da Solución Final, como os nazis bautizaron a súa devastadora misión. O resultado é arrepiante, sobre todo polo que revela acerca da capacidade humana de destrución, a emoción patolóxica da maldade extrema, debuxada no relato non só a través de testemuños de sobreviventes e entrevistas, senón tamén grazas, precisamente, ao delirio nazi polo detalle estatístico. Rhodes -gañador do Pulitzer por The Making of the Atomic Bomb- céntrase así non só na experiencia das vítimas, senón tamén nos métodos e personalidades dos asasinos, demostrando como o asasinato individualizado conduciu ao asasinato industrializado, entre outras razóns cando o grao de brutalidade das SS alcanzou tal intensidade que Himmler viuse forzado a construír hospitais mentais e de descanso para aqueles de entre os seus que resultaban ser demasiado débiles, pero tamén a pór en práctica métodos menos persoais de exterminio: as famosas cámaras de gas e os fornos crematorios da segunda fase do Holocausto.

Richard Rhodes naceu en Kansas City en 1937. É autor de dezanove libros. Con The Making of the Atomic Bomb gañou o Premio Pulitzer, o Premio National Book Award e o Premio National Book Critics Circle Award. Foi bolseiro polas fundacións Guggenheim, Ford, MacArthur, Alfred P. Sloan e polo National Endowment for the Arts, e dita frecuentemente conferencias en universidades e ante audiencias de profesionais.

sábado, 9 de janeiro de 2010

El Tercer Reich y los judíos (1933-1939) Los años de persecución / El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del exterminio. Saul Friedlander


El Tercer Reich y los judíos (1933-1939). Los años de persecución
El Tercer Reich y los judíos (1939-1945). Los años del exterminio
Saul Friedländer
Traducción de Ana Herrera
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Barcelona, 2009.
610 e 1.136 páxinas
29 e 39 euros
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Esta é a historia dunha psicose colectiva, Saul Friedländer, mestre da narración e a análise histórica e cuxos pais morreron asasinados en Auschwitz, traza un relato sobrecolledor da persecución e o xenocidio dos xudeus polo nazismo e a indiferenza europea entre 1933 e 1945
Unha reseña de Luís Fernández Moreno
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Esta monumental obra historiográfica que presentan Galaxia e Círculo, editada con esmero e traducida con excelencia, narra con detalle o acoso e exterminio dos xudeus europeos polo réxime de Hitler e os seus Estados satélites entre os anos 1933 e 1945; si algo sobreviviu ao Holocausto foron os testemuños das vítimas e as probas documentais dos verdugos. Saul Friedländer (Praga, 1932), xudeu cuxos pais morreron en Auschwitz, na actualidade catedrático de Historia en Los Ángeles, leva décadas investigando o Xenocidio por antonomasia. En España contamos con outros libros seus: Por que o Holocausto? (Gedisa) e Pío XII e o III Reich (Península). Friedländer é un mestre da narración e a análise histórica, por iso é polo que os dous tomos que apuntamos absorban e atrapen ao lector desde a primeira páxina, deixándoo estupefacto coa descrición duns feitos que mesmo sendo coñecidos sobrecollen. Friedländer tamén expón preguntas: que xogo de ominosas vontades, azares e circunstancias conduciron a máis de seis millóns de persoas á morte? Como actuou Europa fronte a Hitler e os seus plans genocidas? Até que punto o odio ancestral cara aos xudeus, nunca extinguido no noso continente, contribuíu á traxedia?

As respostas atópanse nestes dous tomos imprescindíbeis (publicados en inglés en 1997 e 2007), cos que Friedländer amplía a obra de prestixiosos historiadores do Holocausto, como Poliakov ou Hilberg. Toda a inusitada crueldade do acontecido recólleo esta obra: desde o ascenso de Hitler ao poder e o inicio da segregación racial dos xudeus alemáns até o desenlace final: o case absoluto exterminio da "raza maldita" en Europa, non só nos "campos da morte", senón tamén nos masivos pogroms auspiciados polos nazis e perpetrados, a miúdo con entusiasmo, por certos sectores da poboación local de países tales como Polonia, Ucraína, Lituania ou Rumania.

O primeiro volume describe os primeiros anos da humillación colectiva dos cidadáns xudeus no Terceiro Reich, cando o Estado racista de Hitler condenou á miseria a miles de familias xudías que, esquilmadas de todas as formas posibles, terminan por vagar de fronteira en fronteira nunha Europa cuxos países máis poderosos (tamén Inglaterra e Suíza) pecharon as súas portas aos inmigrantes estranxeiros. Friedländer narra os pasos do macabro proceso alemán de acoso ao xudeu: desde a promulgación das leis raciais de Núremberg até a Kristallnacht, o primeiro pogrom serio no que arderon sinagogas, miles de negocios xudeus foron esnaquizados e preto de cen cidadáns alemans da "raza impura" morreron "axustizados" polo "pobo" inflamado de "xusta ira" pola morte dun xerifalte nazi en París, tiroteado por un mozo xudeu desesperado. O libro termina cunha soada reunión de xerarcas nazis na que, animados polo seu odio racial, tiveron o inxenio dabondo para ditar leis antixudías cada vez máis aldraxantes; tanto se ensañaron que o orondo ministro Göring observou: "Non me gustaría ser xudeu en Alemaña".

O segundo tomo (Premio Pulitzer 2008) detalla o desenvolvemento do exterminio fáctico, explícito en media Europa, dando voz a vítimas e verdugos: os diarios de particulares, entre eles os máis coñecidos de Viktor Klemperer, Anna Frank ou Mijaíl Sebastian, achegan sentimentos e reaccións; recrean con viveza un marco de horror sen precedentes. A narración das execucións perpetradas polos Einsatzgruppen en Europa do Leste enche ao lector de indignación e repugnancia, tanta como os recordos dos campos de exterminio: as viaxes infernais nos vagóns de gando, a selección, as enganosas duchas, os corpos espidos amoreados; todo iso, tinxido do atroz sufrimento das vítimas e a anormal ponzoña sádica dos asasinos. Recordos que, reunidos aquí, constitúen unha verdadeira enciclopedia do horror criminal, testemuño do proceder antihumano do que é quen o home.

Á parte de plasmar os crus feitos da humillación e o asasinato masivo, Friedländer describe a atmosfera social e política reinante naquela Europa do Holocausto, cando varios países abrazaban o fascismo. Dos crimes en si foron culpábeis os nazis e demais matarifes colaboradores, por suposto, pero debe terse en conta que a traxedia achou un fértil caldo de cultivo no odio ancestral aos xudeus, dominante nunha Europa que desde facía pouco menos de dous séculos aceptaba a súa emancipación. Atenazada polo medo ao bolchevismo, decepcionada do liberalismo, sometida á demagoxia das dereitas radicais, viu con indiferenza a persecución e o acoso dos seus cidadáns xudeus. Friedländer é claro: a maioría dos alemáns primeiro e dos europeos despois mirou cara a outro lado mentres se xestaba o xenocidio. As reaccións chegaron moi tarde. Unha Europa toupeira e semidormida, domeñada por unha tradición cristiá moxigata e cega que até aceptaba a idea dunha "conspiración xudía internacional", favoreceu a psicose colectiva que afectou en diversos graos ao máis culto dos continentes, revelando a ferocidade dos seus demos interiores; poucas nacións de Europa salváronse de levar sobre a súa conciencia sangre xudía derramada.
Podes descargar aquí un Fragmento de 'El tercer Reich y los judíos' (PDF)